El cáncer de páncreas se desarrolla cuando las células del páncreas crecen de manera descontrolada, formando un tumor. Es una enfermedad compleja que generalmente se diagnostica en etapas avanzadas debido a la ausencia de síntomas específicos en sus fases iniciales. Aunque menos común que otros tipos de cáncer, su impacto en la salud puede ser grave si no se detecta tempranamente.


Síntomas

En las etapas iniciales, los síntomas pueden ser leves o inexistentes, pero en fases más avanzadas incluyen:

  • Dolor abdominal que puede irradiarse a la espalda.

  • Pérdida de peso sin causa aparente y disminución del apetito.

  • Ictericia (color amarillo en la piel y ojos) debido a la obstrucción del conducto biliar.

  • Náuseas y vómitos.

  • Cambios en las heces, como color pálido o grasoso.

  • Fatiga y debilidad.


Causas y Factores de Riesgo

El cáncer de páncreas no tiene una causa única conocida, pero se han identificado varios factores que aumentan el riesgo de desarrollarlo:

  • Factores genéticos: antecedentes familiares de cáncer de páncreas o síndromes genéticos asociados.

  • Hábitos poco saludables: consumo de tabaco, obesidad y dieta rica en grasas.

  • Enfermedades previas: diabetes tipo 2 o pancreatitis crónica.

  • Edad y género: más frecuente en personas mayores de 60 años y en hombres.


Diagnóstico

El diagnóstico suele incluir:

  • Pruebas de imagen como ecografía, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM).

  • Análisis de sangre para detectar marcadores tumorales como el CA 19-9.

  • Biopsia para confirmar la presencia de células cancerosas.


Tratamiento

El tratamiento depende del estadio y puede incluir:

  • Cirugía: en casos donde el tumor es resecable.

  • Quimioterapia y radioterapia: para reducir el tamaño del tumor o controlar la enfermedad avanzada.

  • Cuidados paliativos: en etapas avanzadas, para mejorar la calidad de vida del paciente.


Prevención

Aunque no siempre se puede prevenir, se recomienda:

  • Mantener un peso saludable.

  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol en exceso.

  • Seguir una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y fibra.

  • Realizar revisiones médicas regulares, especialmente si existen antecedentes familiares.


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