El Norte de Castilla
El polvo sahariano que llega hasta la meseta en oleadas de las que puntualmente alertan las autoridades no solo mancha vehículos aparcados o ropa tendida al aire libre. Tiene efectos peores. Se respira, impregna la piel y eso aumenta la incidencia de enfermedades alérgicas tanto en número de pacientes como en carga de atención médica.
Se trata de partículas de un tamaño tan mínimo, conformadas por un conglomerado de sustancias dispares, que son totalmente respirables incluso usando mascarilla para salir a la calle durante las alertas por intrusión de polvo africano en suspensión en la atmósfera.
Solo las de tipo FPP3, de las que se usan en la UCI, protegen de la inhalación, pero las microparticulas pueden entrar en el cuerpo por la piel o los ojos.
Ese efecto sobre las personas es una de las conclusiones a las que llega un estudio que evalúa el impacto de los factores ambientales y contaminantes relacionados con el cambio climático en las enfermedades alérgicas y que han desarrollado durante los últimos tres años especialistas de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, entre los que está la doctora Alicia Armentia, jefa del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Río Hortega.
2025-02-10 Polvo sahariano EL NORTE DE CASTILLA (301.9 KB ) (2 páginas)